miércoles, 7 de junio de 2017

Navegar y Volar


Viajar es algo alucinante, ayuda al alma y cultiva el cerebro, me atrevería a decir que se trata de algo vital. Todas, absolutamente todas las personas que hay en el mundo, exactamente siete mil millones, deberían vivir al menos una vez en la vida esta oportunidad. Siempre lo he dicho, y los años me lo han ido confirmando, lo que se aprende viajando, jamás se te va a olvidar. Viajar implica estar todo el tiempo en desequilibrio, perder de vista todo aquello nos resulta familiar y encontrarte con desconocidos. Permite abrir nuestra mente y conocer culturas que no tenías ni la más remota idea que existían, o quizás sí, pero no eran como esperabas. Viajar nos permite desconectar de nuestra vida cotidiana, perder la noción del día y disfrutar sin importar qué hora sea, perderte en la estación de metros o por callejones estrechos. 

Visitar pequeñas ciudades con encanto y magia. Sumergirte en aguas cristalinas o disfrutar de un bonito atardecer. Escalar inmensas montañas y que al llegar a la cima no te arrepientas de haberlo hecho. Confiar en extraños o tentar a la suerte. Comprar un bonito recuerdo el cual pondrás en casa y cada vez que lo mires te hará trasladarte. Fotografiar. Conocer la historia de ciudades o de sus monumentos. Aprender idiomas y respetar las costumbres de los demás. Pensar. Vivir miles de experiencias y poder compartirlas cuando llegues a casa.
Es tan bonito viajar, que ojalá pudiera hacerse cada día.
 

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